
No me considero una persona TAN sensible. Como esas que lloran absolutamente por todo. Yo soy, diría... normal. He llorado pero sólo cuando realmente lo ameritaba. Por ejemplo: lloré cuando Mufasa se murió. Lloré cuando el pelado de Bariloche dio la charla emotiva en el viaje de egresados. Lloré cuando me lastimaron emocionalmente. Lloré cuando Ryan Gosling (The Notebook) le dice a Rachel McAdams que le escribió una carta por día durante un año entero.
No sé si todas esas fueron ameritadas pero de todas maneras no hubo muchas más.
Sin embargo, hay ciertos momentos en los que no puedo contener las lágrimas. Estos momentos son cuando escucho al susodicho. Bryan Adams.
Se sabe que nos ponemos a escuchar temas depresivos cuando estamos tristes, lo que no se sabe es el por qué. Pero con Bryan es distinto. Puedo estar con todos los ánimos y aún así llorar cuando escucho sus temas. Deben ser las palabras que conforman sus temas o capaz simplemente su voz tan suave.
Gran misterio.
